Abril de 2006 (Idea original de Gabriel Silva Luján, decálogo del buen Hereje. Modificado por Jorge E. Santana)
Resulta increíble ver la capacidad que tenemos de ser indiferentes a la cotidianidad, al día a día; increíble que no nos atrevamos a cambiar ni a ser generadores de cambio. Será acaso que hoy por hoy hay insuficiencia de SENTIDO COMUN? No han sido acaso las personas que han revolucionado la historia y cambiado el mundo seres que se atrevieron en algún momento a enfrentarse ante una nueva forma de ver las cosas y con una cierta dosis de SENTIDO COMUN?
¿Cristo no desafió al imperio mas poderoso de la antigüedad? ¿Bolívar no creyó profundamente en su sueño de libertad de las Américas?
Creemos ahora fielmente que el mundo es redondo, sabemos que con solo oprimir un botón podemos comunicarnos con alguien que está en el otro extremo del mundo. Y con seguridad muchos de estos cambios surgieron de la mente de seres humanos comunes y corrientes como usted o como yo que simplemente se atrevieron a romper un paradigma y a creer que las cosas podrían ser de otra manera. Solo así se progresa, solo así se comprueban las verdades, solo así se acumula y se genera conocimiento.
Sea esta una invitación pues, a ser apostatas, a ser blasfemos (sin mentira), a ser lunáticos, a pensar con mentes descuadernadas y a ser herejes de la cotidianidad, de lo común, de lo que vemos día a día (sin atentar contra el bienestar de la humanidad). Si queremos hacer la vida llena de contenido y de alguna forma justificar nuestro paso por el mundo antes que médicos, cirujanos, odontólogos, abogados, gerentes, seamos personas que nos atrevemos a pensar en contravía.
Seamos irreverentes (con respeto) escapándonos de lo convencional. Seamos testarudos: Quiero decir firmes en nuestras convicciones, mas no TERCOS. Seamos apasionados pero no para discutir acaloradamente o para gritar descontrolados, sino mas bien con esa capacidad espiritual y ardor guerrero poniendo todas las energías en nuestro propósito. Reflexionemos, pensemos y meditemos en nuestra “verdad”, este es el ejercicio intelectual para encontrar la estrategia adecuada para derribar la muralla. Seamos audaces y utilicemos esa malicia indígena sin irresponsabilidad, mas bien como la herramienta artesanal para lograr el objetivo. El egoísmo, el individualismo, el mesianismo, el caudillismo no son los mejores amigos para cambiar el mundo. La humildad es un factor importante –no sirve de nada aparentar ser humilde- ¡hay que serlo! para poder reconocer los errores y las equivocaciones, para así ser capaces de corregirlos. No andemos con mentiras, engaños ni truculencias. La verdad es el vehículo que mas seguramente nos conducirá al éxito. Y por último: esperanza y serenidad que el tiempo casi siempre nos da la razón si hemos seguido correctamente los consejos anteriores. Hay quienes murieron sin ver realizado su sueño pero aun así cambiaron el mundo.
Hay síntomas de que el pasado y la sabiduría convencional han dejado de ser suficientes para resolver los desafíos. ESTA ES LA OPORTUNIDAD PARA HACER HISTORIA.
Resulta increíble ver la capacidad que tenemos de ser indiferentes a la cotidianidad, al día a día; increíble que no nos atrevamos a cambiar ni a ser generadores de cambio. Será acaso que hoy por hoy hay insuficiencia de SENTIDO COMUN? No han sido acaso las personas que han revolucionado la historia y cambiado el mundo seres que se atrevieron en algún momento a enfrentarse ante una nueva forma de ver las cosas y con una cierta dosis de SENTIDO COMUN?
¿Cristo no desafió al imperio mas poderoso de la antigüedad? ¿Bolívar no creyó profundamente en su sueño de libertad de las Américas?
Creemos ahora fielmente que el mundo es redondo, sabemos que con solo oprimir un botón podemos comunicarnos con alguien que está en el otro extremo del mundo. Y con seguridad muchos de estos cambios surgieron de la mente de seres humanos comunes y corrientes como usted o como yo que simplemente se atrevieron a romper un paradigma y a creer que las cosas podrían ser de otra manera. Solo así se progresa, solo así se comprueban las verdades, solo así se acumula y se genera conocimiento.
Sea esta una invitación pues, a ser apostatas, a ser blasfemos (sin mentira), a ser lunáticos, a pensar con mentes descuadernadas y a ser herejes de la cotidianidad, de lo común, de lo que vemos día a día (sin atentar contra el bienestar de la humanidad). Si queremos hacer la vida llena de contenido y de alguna forma justificar nuestro paso por el mundo antes que médicos, cirujanos, odontólogos, abogados, gerentes, seamos personas que nos atrevemos a pensar en contravía.
Seamos irreverentes (con respeto) escapándonos de lo convencional. Seamos testarudos: Quiero decir firmes en nuestras convicciones, mas no TERCOS. Seamos apasionados pero no para discutir acaloradamente o para gritar descontrolados, sino mas bien con esa capacidad espiritual y ardor guerrero poniendo todas las energías en nuestro propósito. Reflexionemos, pensemos y meditemos en nuestra “verdad”, este es el ejercicio intelectual para encontrar la estrategia adecuada para derribar la muralla. Seamos audaces y utilicemos esa malicia indígena sin irresponsabilidad, mas bien como la herramienta artesanal para lograr el objetivo. El egoísmo, el individualismo, el mesianismo, el caudillismo no son los mejores amigos para cambiar el mundo. La humildad es un factor importante –no sirve de nada aparentar ser humilde- ¡hay que serlo! para poder reconocer los errores y las equivocaciones, para así ser capaces de corregirlos. No andemos con mentiras, engaños ni truculencias. La verdad es el vehículo que mas seguramente nos conducirá al éxito. Y por último: esperanza y serenidad que el tiempo casi siempre nos da la razón si hemos seguido correctamente los consejos anteriores. Hay quienes murieron sin ver realizado su sueño pero aun así cambiaron el mundo.
Hay síntomas de que el pasado y la sabiduría convencional han dejado de ser suficientes para resolver los desafíos. ESTA ES LA OPORTUNIDAD PARA HACER HISTORIA.


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