(Por Jorge E. Santana, Junio de 2008)
Señores, esta historia es de la vida real y ocurrió durante mi práctica como médico en la ciudad de Bogotá, Colombia.
Hacia 1999 estuve inscrito en un congreso médico en la ciudad de Cartagena de Indias al cual asistiría con un médico, compañero de trabajo al cual de aqui en adelante llamaré S.T.R.
El día de nuestro viaje Bogotá - Cartagena, acordamos que una vez terminásemos nuestra jornada, saldríamos rumbo hacia el aeropuerto el cual se encontraba a 45 minutos de camino, pero desafortunadamente esto no sucedió así, pues mi última consulta estuvo un poco demorada, debido a una ansiosa señora quien me relataba algunos quebrantos de salud de su esposo, el cual no se encontraba presente. Mientras tanto, S.T.R. quien esperaba afuera de mi consultorio con bastante desespero ante tanta demora, decide llamar a la puerta para que yo agilizara la consulta. Él, quien aun estaba con su bata de Médico entra al consultorio y escucha parte del relato de la paciente quien en ese preciso momento me contaba lo siguiente:
"Doctor como le venía comentando, mi esposo ha tenido ocasiones en las que se le tranca la orina, incluso, dos veces lo he tenido que llevar por urgencias y le pasan una sonda para desocupar su vejiga y por supuesto, luego de esto, descansa notablemente"
…A lo cual yo le respondía que probablemente se trataba de algún cuadro relacionado con la próstata. Ella muy preocupada me decía:
¿Y que debo hacer?
…Yo le respondía con paciencia que lo mas recomendable era llevarlo a consulta con un urólogo para una valoración y probablemente algunos exámenes complementarios de acuerdo al criterio del especialista. Sin embargo, el tiempo para trasladarnos al aeropuerto, seguía transcurriendo, la señora con mucha preocupación me preguntaba nuevamente:
¿Qué medicamento me puede recomendar Doctor?
…Hasta que S.T.R. muy angustiado por la demora, decide intervenir airadamente pero con muy firme convicción:
"Mire, mijita, su esposo probablemente como le dice el Dr. Santana tenga algún problema en la próstata, mientras pide la cita con el Urólogo, yo le voy a recomendar un remedio muy bueno: Coja una pera, lo mas verde que pueda, le quita la piel, la pone en un plato, le echa miel por encima y la deja una noche a la intemperie. Al día siguiente le da eso al desayuno y verá como se mejora"
La señora cambió inmediatamente su semblante de angustia al escuchar las irrefutables recomendaciones de S.T.R. y desde luego yo también quede un poco confundido con su intervención que mas parecía una receta de cocina. Finalmente la paciente se despidió amablemente, agradeciendonos a los dos por la atención y se fue sonriente.
…Luego de salir del centro médico, con mucha inquietud, le pregunté a S.T.R. porque le había recomendado esto a la señora y le dije que esto muy seguramente no le iba a servir y él con mucha gracia me responde: “Realmente esto no sirve para nada, ...Pero sabe delicioso” ...Por supuesto esto nos dió mucha risa!
Pero esta historia no termina aquí señores, días después de llegar de Cartagena, viene esta misma señora a mi consultorio a preguntar por el Doctor “gordito” que le había recomendado el casero remedio de la pera con miel, el cual había resultado ser maravilloso para los padecimientos de su esposo a tal punto que ya no lo quería llevar al urólogo sino a donde el Doctor gordito.
Señores, esta historia es de la vida real y ocurrió durante mi práctica como médico en la ciudad de Bogotá, Colombia.Hacia 1999 estuve inscrito en un congreso médico en la ciudad de Cartagena de Indias al cual asistiría con un médico, compañero de trabajo al cual de aqui en adelante llamaré S.T.R.
El día de nuestro viaje Bogotá - Cartagena, acordamos que una vez terminásemos nuestra jornada, saldríamos rumbo hacia el aeropuerto el cual se encontraba a 45 minutos de camino, pero desafortunadamente esto no sucedió así, pues mi última consulta estuvo un poco demorada, debido a una ansiosa señora quien me relataba algunos quebrantos de salud de su esposo, el cual no se encontraba presente. Mientras tanto, S.T.R. quien esperaba afuera de mi consultorio con bastante desespero ante tanta demora, decide llamar a la puerta para que yo agilizara la consulta. Él, quien aun estaba con su bata de Médico entra al consultorio y escucha parte del relato de la paciente quien en ese preciso momento me contaba lo siguiente:
"Doctor como le venía comentando, mi esposo ha tenido ocasiones en las que se le tranca la orina, incluso, dos veces lo he tenido que llevar por urgencias y le pasan una sonda para desocupar su vejiga y por supuesto, luego de esto, descansa notablemente"
…A lo cual yo le respondía que probablemente se trataba de algún cuadro relacionado con la próstata. Ella muy preocupada me decía:
¿Y que debo hacer?
…Yo le respondía con paciencia que lo mas recomendable era llevarlo a consulta con un urólogo para una valoración y probablemente algunos exámenes complementarios de acuerdo al criterio del especialista. Sin embargo, el tiempo para trasladarnos al aeropuerto, seguía transcurriendo, la señora con mucha preocupación me preguntaba nuevamente:
¿Qué medicamento me puede recomendar Doctor?
…Hasta que S.T.R. muy angustiado por la demora, decide intervenir airadamente pero con muy firme convicción:
"Mire, mijita, su esposo probablemente como le dice el Dr. Santana tenga algún problema en la próstata, mientras pide la cita con el Urólogo, yo le voy a recomendar un remedio muy bueno: Coja una pera, lo mas verde que pueda, le quita la piel, la pone en un plato, le echa miel por encima y la deja una noche a la intemperie. Al día siguiente le da eso al desayuno y verá como se mejora"
La señora cambió inmediatamente su semblante de angustia al escuchar las irrefutables recomendaciones de S.T.R. y desde luego yo también quede un poco confundido con su intervención que mas parecía una receta de cocina. Finalmente la paciente se despidió amablemente, agradeciendonos a los dos por la atención y se fue sonriente.
…Luego de salir del centro médico, con mucha inquietud, le pregunté a S.T.R. porque le había recomendado esto a la señora y le dije que esto muy seguramente no le iba a servir y él con mucha gracia me responde: “Realmente esto no sirve para nada, ...Pero sabe delicioso” ...Por supuesto esto nos dió mucha risa!
Pero esta historia no termina aquí señores, días después de llegar de Cartagena, viene esta misma señora a mi consultorio a preguntar por el Doctor “gordito” que le había recomendado el casero remedio de la pera con miel, el cual había resultado ser maravilloso para los padecimientos de su esposo a tal punto que ya no lo quería llevar al urólogo sino a donde el Doctor gordito.
Conclusiones:
- Yo perdí una paciente
- El Doctor “gordito” (S.T.R.) ganó una paciente
- Hay que ser muy convincentes en lo que se dice
- La pera no reemplaza la visita al urólogo
- Los doctores gorditos no en todos los casos pueden reemplazar al especialista
- La pera con miel no es buena para los síntomas de prostatismo …Pero sabe delicioso!!!


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