05 junio 2008

RECUPERANDO LO VERDADERAMENTE IMPORTANTE DEL EJERCICIO MÉDICO

(Por Jorge E. Santana Abril /2008)
Tomando como referencia el boletín del colegio Americano de cirujanos de diciembre de 2007 titulado “Competence, Safety, Quality: The path of the 21st Century” (Competencia, Seguridad y Calidad, el camino para el siglo 21) por el Dr. Gerald B. Healy, MD, FACS (Fellow of American College of Surgeons); el cual habla en buena parte de las competencias que deberían estar estrechamente relacionadas con la profesión médica, quise retomar algunos aspectos como punto de partida para señalizar el rumbo que deberían tener las instituciones de salud hoy por hoy.

Uno de mis profesores de administración decía, refiriéndose un poco sarcásticamente a los médicos, quienes le transmitían cierto aire de prepotencia, que la abreviación MD (Medical Doctor) no correspondía a esto, sino más bien a “Medio Dios”, en efecto, no está muy alejado de la realidad, eso es lo que transmitimos. ¿Que tan real será que los médicos creemos que las únicas competencias para ejercer bien la profesión son aquellas relacionadas con la parte técnica científica? ¿Será que el haber estudiado esta profesión nos da la potestad de ponernos a niveles superiores a los demás? Considero que es importante hacer un acto de conciencia y empezar a rescatar esa humildad que debemos tener las personas que trabajamos en salud.

Resalta el Dr. Healy que el principal obstáculo para un cumplimiento exitoso de la práctica profesional es el menospreciar estas tres competencias: Aptitud Interpersonal y comunicación, profesionalismo y capacidad de trabajar efectivamente dentro de los sistemas.

Los médicos que no tienen demandas ni han pasado por procesos médico legales, son aquellos que se comunican con sus pacientes y sus familiares de una forma adecuada y que se preocupan por una autentica relación médico paciente. Y es que una comunicación efectiva vale mucho más que una excelente formación técnica y que la innumerable colección de títulos en la pared del consultorio. A los pacientes pocas veces les importa cuanto sabe el médico, a ellos les importa saber cuanto el médico los escucha y que tanto el médico comunica aspectos que el enfermo y su familia no conocen como diagnósticos, causas, tratamientos a seguir, pronósticos, etc. Desafortunadamente, en la medida en la que se implementan sistemas de aseguramiento universal, esta buena práctica puede ir cayendo en desuso porque los tiempos de consulta se minimizan cada vez más y el contacto con los pacientes es cada vez menor, deteriorándose en cierta forma aspectos de calidad y calidez esenciales para una buena práctica. Adicionalmente, a medida que los sistemas evolucionan hay una tendencia “in crescendo” a la despersonalización de la atención, que en el sector salud es fatal. Los pacientes necesitan un ser de carne y hueso, capacitado, pensante pero ante todo un persona humanista que tenga la capacidad de comunicar a través de un proceso de escucha activa y que pueda elaborar respuestas asertivas para los pacientes quienes en muchos casos no saben que pasa y temen por lo que pueda pasar con su salud. El tema de la salud es una interacción de unos seres humanos al servicio de otros seres humanos y ningún sistema de salud por tecnificado y evolucionado que sea puede perder este horizonte.

Otro aspecto a resaltar es el que tiene que ver con el profesionalismo y acá quiero detenerme un poco para hacer una diferenciación entre lo que significa una PROFESION y lo que significa una OCUPACION y esta comparación tiene aun mas validez cuando de actos médicos se trata. La palabra Profesión viene del latín professio - onis que significa acción o hecho de profesar y la ocupación viene del latín occupatio – onis que en este contexto comparativo es el acto de ejercer un oficio, trabajo o cuidado que impide emplear el tiempo en otra cosa. Y es así como la profesión es una ocupación que requiere de un conocimiento técnico y especializado, una capacitación educativa de alto nivel, control sobre el contenido del trabajo, organización propia, autorregulación, altruismo, espíritu de servicio a la comunidad y elevadas normas éticas. Integrando los dos conceptos, los médicos debemos ocuparnos de profesar eso que sabemos pero con valores agregados de altruismo, espiritualidad, servicio a la comunidad y ética. Aun más, debemos estar PREOCUPADOS por hacerlo de esta forma, y cuando hablo de Pre – Ocuparse me estoy refiriendo al acto de “planear”, de diseñar un esquema mental, de definir cómo es la manera más apropiada de hacerlo, es decir, antes de profesar hay que proyectarse sobre cómo es la manera más humana, ética y espiritual para hacer de este acto médico algo maravilloso. Los actos médicos deben ante todo ser actos humanos.


La tercera y última competencia tiene que ver con la capacidad de trabajar efectivamente dentro de los sistemas, leyes, estatutos, políticas, etc y me vienen a la mente algunos interrogantes: ¿Por qué para los profesionales de la salud es tan difícil el trabajar articuladamente y efectivamente dentro de las organizaciones?, ¿Por qué a los profesionales de la salud se les hace tan complejo el trabajo en equipo? Aun no encuentro las respuestas a mis cuestionamientos, pero sí me permito sugerir algo que considero válido para lograrlo: - Es necesaria una revolución mental muy fuerte y la forma de comenzar es, que las organizaciones de salud y los individuos que las conforman (en su mayoría MD’s) se propongan retos para transformar las culturas internas de las organizaciones, sistemas, grupos de trabajo y esto implica obligadamente un mejoramiento de la actitud de las personas, de su pensamiento y una apertura mental a la innovación. Y es que el mundo está en tiempos de cambios abruptos los cuales nos sacan de los “estados de confort” del “status quo” y solo persisten aquellas organizaciones que se adaptan, que evolucionan y que se transforman de acuerdo a las situaciones. Los cambios del sector salud no son soportados por los profesionales individualistas, estos solo los asumirá efectivamente la organización que trabaja en equipo. Algunas décadas atrás era frecuente ver ese perfil del médico monolítico, individualista quien se hacía llamar el dueño del paciente, con una capacidad de auto resolución muy alta (al menos esto consideraba él), pero hoy ya es mas frecuente ver la interacción entre colegas médicos de diferentes especialidades trabajando dentro de un mismo equipo; para esto se requiere de unas reglas de juego que apunten a hacer un trabajo en forma coordinada con responsabilidades bien definidas y con un espíritu de compartir conocimientos y experiencias lo cual finalmente enriquece a todo el sistema y quienes finalmente se favorecen son los pacientes, esos seres humanos que buscan en los sistemas de salud una esperanza. Es necesario que los equipos de salud empiecen a pensar en equipo y dejar de lado esa actitud de independencia que no permite evolucionar.

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